Conoce la casa
Esto no es una foto de catálogo. Es un martes cualquiera.
Todo lo que ves aquí lo grabamos nosotros, en días normales y con los huéspedes que estaban ese día. Nada está preparado, y por eso sirve: así se ve la casa cuando nadie viene a visitarla.
El jardín
Una hora al día es suya, y de nadie más.
Cada huésped tiene su hora de juego todos los días, apartada y contada. No es el rato que sobra entre una cosa y otra: es alguien que se pone con él, y solo con él, hasta que se cansa.

Quién los cuida
Alguien que juegue y cuide a tu mejor amigo.
Lanzar la pelota treinta veces seguidas no sale en ningún folleto y es la mitad del trabajo que hacemos. La otra mitad es mirar: quién se está cansando, quién no quiere jugar hoy, a quién hay que apartar un rato antes de que se moleste.
El paseo
Salen de uno en uno.
Nunca dos correas en la misma mano. Cada perro sale con una persona para él solo, y así la vuelta se ajusta a las necesidades de cada perrito: el que quiere olfatear cada reja se para, y el que tira para adelante camina.
Salen con pechera, nunca con collar, y con toda la precaución posible.
A la hora de comer y de dormir
Come sin que nadie le ronde el plato.
Es la hora en la que un grupo se pone tenso. Por eso cada quien tiene su espacio, con su plato, su cama y lo que trajo de casa: come tranquilo, se duerme cuando se cansa y nadie lo molesta.
Lo enseñamos tal cual: con su reja de por medio, sin techo y sin candado. No es una jaula de perrera, es su lugar. Y el resto del día esa reja está abierta, porque el día se vive afuera.
Ven a verla
Las fotos ayudan. Estar aquí convence.
Puedes venir a conocer la casa completa antes de reservar. Sin compromiso y sin recorrido de ventas: te enseñamos dónde va a dormir y dónde va a jugar, y contestamos lo que quieras preguntar.