El nudo en el estómago
Sabemos lo difícil que es dejarlos.
Has recortado viajes. Has cancelado fines de semana. Has pagado un boleto de avión
y luego has pasado la mitad de la cena revisando el teléfono, imaginándolo en un
cuarto de azulejo, entre ladridos de perros que no conoce.
Esa culpa no es exagerada. Es la respuesta correcta ante un lugar equivocado.
Nuestra respuesta
Por eso creamos un entorno libre de estrés.
La Casita Canina es una casa habitada, no una instalación. Duerme sobre un sillón
o en su propia cama, come el mismo alimento que come contigo, a la misma hora, y
recibe sus medicamentos con el horario escrito de tu puño y letra.
Nunca hay más de ocho huéspedes. Se conocen entre ellos, se agrupan por carácter y
tamaño, y alguien duerme en la casa todas las noches. Ni una jaula, ni un solo
candado.